Venezuela and ALBA Weekly 9.6.2019 #268: Our Tasks and Perspectives to Defend Venezuela

AGJ – September 6, 2019

What Are Our Tasks and Perspectives to Defend Venezuela?  Many respected progressive and leftist intellectuals and analysts in North America and Europe are paying perhaps too much attention, or are carried away by, the internal dynamics of the Bolivarian revolution, without realizing that our main task is not to speculate about the revolutionary process in Venezuela. We must understand what Venezuela needs right now and consequently what our main and immediate tasks are – especially as people living in the US or Canada, in the belly of beast. The best way to contribute to the struggle of Venezuelan people against the reactionary pro-imperialist right-wing opposition inside Venezuela and against the constant attack, sanctions, and interventions of imperialism, is to build a strong antiwar, anti-imperialist movement that also focuses on building a Venezuela solidarity movement in defense of self-determination for the Venezuelan people.

Sanctions: War by other Means (video)

 

Colombia: CIA Platform for Aggression against Venezuela  Secretary of State Mike Pompeo announced the creation of the Venezuela Affairs Unit (VAU), which will be located in the U.S. Embassy in Bogota, Colombia. This moves leaves no doubt that Colombia is being designated as the main platform for a US made coup d’état against the constitutional and legitimate government of Nicolas Maduro and the servile role that Colombian President Ivan Duque is expected to play.

Venezuela exposes latest Terrorist plan from Colombia The plan has been going on with the complicity of Colombian President Ivan Duque. According to Minister Rodriguez, the plan included an explosion on Caracas’ Justice Palace that were meant to be carried by groups that he called “terrorists” trained in Colombian territory and commanded by Venezuelan opposition politician Julio Borges.

Bloomberg News: Guaido-supporting countries shifting back to de facto recognition of President Maduro

1st International Meeting of Workers in Solidarity with  Venezuela; President Maduro’s speech to international trade unionists

Real News Network: Venezuela’s Press Is More Free Than You’d Think  Joe Emersberger points out that Opposition figures regularly speak their mind on talk shows and news programs in Venezuela, contradicting the view that freedom of the press is highly restricted.

El chavismo como construcción ideológica de nueva generación

Homar Garcés

Barómetro Internacional

Tal cual se ha considerado al leninismo como el marxismo de la época del imperialismo y de la revolución proletaria, el chavismo podría presentarse como la postura bolivariana del período histórico correspondiente a la lucha por obtener y completar la absoluta descolonización de Venezuela, esta vez en un amplio sentido cultural y económico, así como de emancipación política frente a la hegemonía imperialista de Estados Unidos (ejercida sin mucha oposición a lo largo de la geografía nuestraamericana) y de la construcción y práctica de una nueva clase de democracia, la democracia participativa y protagónica. Estos rasgos serían suficientes para anexarle al chavismo la categoría de ideología (como algunos ya lo reconocen), a pesar de estar compuesto por diferentes aportaciones revolucionarias extraídas de experiencias y teóricos de otras épocas y latitudes; lo cual -visto con objetividad- no hace mella en su singularidad.

Para los puristas (especialmente quienes siguen el ideario bolivariano), el chavismo sería una aberración al unir los ideales encarnados por Simón Bolívar con aquellos representados por Marx, Engels y Lenin, aduciendo que entre los mismos existiría una incompatibilidad insuperable. Igual ocurre con las referencias al Evangelio, al ubicar a Jesús de Nazaret como el precursor del socialismo revolucionario, lo que le produce urticaria a la jerarquía eclesiástica, habituada a condenar -junto con las clases dominantes- cualquier tentativa por hacer posibles sus postulados fundamentales, explotando, al mismo tiempo, el anticlericalismo de muchos marxistas. Otro tanto sucede entre aquellos que profesan el marxismo leninismo, el trotskismo y el anarquismo, al cuestionar el militarismo presente en un gran porcentaje de cargos de gobierno, compartidos con ex militantes de los principales partidos políticos tradicionales (AD y COPEI), así como el reformismo, traducido en la falta de medidas realmente anticapitalistas y el fortalecimiento del viejo Estado burgués liberal.

No obstante, en medio de todo, el chavismo representa para los sectores populares una opción válida, la cual -entre otras cosas positivas- les permitió visibilizarse e intervenir de manera decisiva en los asuntos del Estado, asumiendo una posición protagónica que siempre les fue negada por los regímenes anteriores, a pesar de los discursos rimbombantes que, en toda fecha patria, ensalzaran su soberanía. Pero no es esta la única circunstancia que le dio base popular al chavismo. Chávez entendió la importancia de saldar la enorme deuda social acumulada durante más de cuarenta años con el pueblo venezolano, lo que comenzó a hacer mediante la implementación de las diferentes El chavismo como construcción ideológica de nueva generación

Si bien es cierto que los cambios cuantitativos producidos a partir de estas Misiones se palpan en un mejoramiento sustancial de las condiciones materiales de vida de la gran mayoría excluida (cuestión negada reiteradamente por los grupos de la oposición), sería necio admitir que algo similar se logró también en materia económica, implantando el socialismo revolucionario en las instituciones y empresas pertenecientes al Estado como en aquellas que se expropiaron y crearon bajo la figura de propiedad social y comunal. Es decir, en un plano político-ideológico pudo avanzarse en la idea de construir lo que Hugo Chávez denominó el socialismo del siglo 21, pero poco (o nada) se concretó bajo tal orientación en el orden económico; convirtiéndose esto último en el talón de Aquiles del chavismo, sobre todo en lo que respecta a la socialización, diversificación e intensificación de la actividad productiva nacional.

Como explicación de esta realidad contradictoria, en «Razones de una revolución», Mario Sanoja e Iraida Vargas Arenas concluyen que «la casualidad de nuestro atraso y de nuestra crisis social es de carácter estructural e histórico: sus raíces se afincan en la condición colonial que nos fue impuesta en el siglo XVI y en la condición semicolonial y dependiente en la cual vivimos desde 1810». Por tanto, le toca al chavismo (entendido desde abajo) librar una crucial batalla de índole cultural e ideológica para extirpar esta rémora histórica, la cual -ahondando en sus repercusiones a través del tiempo- se mantiene viva en el comportamiento dual, despótico y servil, de dirigentes, funcionarios y gobernantes. Circunstancia que conspira permanentemente contra la posibilidad real de alcanzar una democracia participativa y protagónica, al modo de la consagrada en la Constitución de 1999, obligando al pueblo a trazarse metas que la superen definitivamente, incluyendo la estigmatización excluyente y racista de que ha sido víctima por parte de los sectores dominantes y de sus ideólogos orgánicos.

En este punto, la descolonialidad del pensamiento es una tarea impostergable del chavismo, sin excluir la visión emancipatoria del socialismo, si se detecta en él elementos que definen al eurocentrismo; una cuestión que pocos se atreven a abordar con la seriedad y la objetividad que merece, contentándose con sólo hacer alardes de un conocimiento escolástico y una retórica vacua, sin asidero alguno con la realidad a transformar. Aún con sus muchas debilidades a cuestas, no se puede desmeritar del todo al chavismo. Tiene a su favor la virtud de haber motivado y movilizado a un amplio segmento de la población tras un proyecto de redención social y de soberanía nacional que no pudieron articular los grupos de la izquierda tradicional, independientemente de su constancia, sacrificios y heroísmo, plasmados, básicamente, en la época de la lucha guerrillera. Gran parte de sus postulados recogen las aspiraciones y experiencias heterogéneas de movimientos sociales y políticos de una diversidad de países, lo que atrae la atención a nivel mundial, suponiendo que estos orientan la transición a una sociedad de tipo socialista y, por ende, anticapitalista. Sin menoscabo de lo hecho y pregonado por veinte años consecutivos, es factible que el chavismo (entendido y erigido desde abajo) pueda percibirse y admitirse como una construcción ideológica de nueva generación. O, por lo menos, servir de inspiración y de base para que surja y se consolide un amplio movimiento popular pluralista que, quizá, lo trascienda. En lo que ha sido y tendría que ser. – mandingarebelde@gmail.comde inclusión social, aprovechando los cuantiosos dividendos generados por la renta petrolera.

Si bien es cierto que los cambios cuantitativos producidos a partir de estas Misiones se palpan en un mejoramiento sustancial de las condiciones materiales de vida de la gran mayoría excluida (cuestión negada reiteradamente por los grupos de la oposición), sería necio admitir que algo similar se logró también en materia económica, implantando el socialismo revolucionario en las instituciones y empresas pertenecientes al Estado como en aquellas que se expropiaron y crearon bajo la figura de propiedad social y comunal. Es decir, en un plano político-ideológico pudo avanzarse en la idea de construir lo que Hugo Chávez denominó el socialismo del siglo 21, pero poco (o nada) se concretó bajo tal orientación en el orden económico; convirtiéndose esto último en el talón de Aquiles del chavismo, sobre todo en lo que respecta a la socialización, diversificación e intensificación de la actividad productiva nacional.

Como explicación de esta realidad contradictoria, en «Razones de una revolución», Mario Sanoja e Iraida Vargas Arenas concluyen que «la casualidad de nuestro atraso y de nuestra crisis social es de carácter estructural e histórico: sus raíces se afincan en la condición colonial que nos fue impuesta en el siglo XVI y en la condición semicolonial y dependiente en la cual vivimos desde 1810». Por tanto, le toca al chavismo (entendido desde abajo) librar una crucial batalla de índole cultural e ideológica para extirpar esta rémora histórica, la cual -ahondando en sus repercusiones a través del tiempo- se mantiene viva en el comportamiento dual, despótico y servil, de dirigentes, funcionarios y gobernantes. Circunstancia que conspira permanentemente contra la posibilidad real de alcanzar una democracia participativa y protagónica, al modo de la consagrada en la Constitución de 1999, obligando al pueblo a trazarse metas que la superen definitivamente, incluyendo la estigmatización excluyente y racista de que ha sido víctima por parte de los sectores dominantes y de sus ideólogos orgánicos.

En este punto, la descolonialidad del pensamiento es una tarea impostergable del chavismo, sin excluir la visión emancipatoria del socialismo, si se detecta en él elementos que definen al eurocentrismo; una cuestión que pocos se atreven a abordar con la seriedad y la objetividad que merece, contentándose con sólo hacer alardes de un conocimiento escolástico y una retórica vacua, sin asidero alguno con la realidad a transformar. Aún con sus muchas debilidades a cuestas, no se puede desmeritar del todo al chavismo. Tiene a su favor la virtud de haber motivado y movilizado a un amplio segmento de la población tras un proyecto de redención social y de soberanía nacional que no pudieron articular los grupos de la izquierda tradicional, independientemente de su constancia, sacrificios y heroísmo, plasmados, básicamente, en la época de la lucha guerrillera. Gran parte de sus postulados recogen las aspiraciones y experiencias heterogéneas de movimientos sociales y políticos de una diversidad de países, lo que atrae la atención a nivel mundial, suponiendo que estos orientan la transición a una sociedad de tipo socialista y, por ende, anticapitalista. Sin menoscabo de lo hecho y pregonado por veinte años consecutivos, es factible que el chavismo (entendido y erigido desde abajo) pueda percibirse y admitirse como una construcción ideológica de nueva generación. O, por lo menos, servir de inspiración y de base para que surja y se consolide un amplio movimiento popular pluralista que, quizá, lo trascienda. En lo que ha sido y tendría que ser.

mandingarebelde@gmail.com

Max Blumenthal: US sanctions on Venezuela are ‘sociopathic’

||| The Grayzone |||

*Pushback with Aaron Maté

 

The Grayzone’s Max Blumenthal discusses his heated exchange with a former Obama official and a member of Venezuela’s far-right opposition over the basis for crippling US sanctions on Venezuela. Max also recounts his recent reporting trip to Venezuela, where he witnessed the impact of US economic warfare and the Venezuelan people’s defiant resistance.

 

Guest: Max Blumenthal, Senior Editor of The Grayzone and author of several books, including his latest, “The Management of Savagery.”

 

#EnVenezuelaChallenge

Los venezolanos compartieron videos cantando el tema musical “Venezuela” en un reto de redes sociales.

El presidente Nicolás Maduro lanzó este viernes un reto musical con la etiqueta #EnVenezuelaChallenge. Este consiste en compartir fragmentos de la canción “Venezuela” en redes sociales, uno de los temas más icónicos del país, después del Himno Nacional (Gloria al Bravo Pueblo).

 

Comparto una extraordinaria pieza musical que nos inspira y nos llena de profundo amor patrio. Convoco a un reto: que cada uno de nosotros cuelgue en sus RRSS un pedacito de esta bella canción: Venezuela #EnVenezuelaChallengepic.twitter.com/KBuca6K6nt

— Nicolás Maduro (@NicolasMaduro) August 23, 2019

El mandatario inició el reto (challenge) publicando un video en su cuenta en Twitter donde un grupo de músicos interpreta la canción en el Metro de Caracas.

Los venezolanos no tardaron en unirse al reto y empezaron a publicar videos y mensajes entonando y escribiendo estrofas de la canción. La etiqueta #EnVenezuelaChallenge se convirtió en tendencia nacional.

 

 

Letra de la canción «Venezuela»

Llevo tu luz y tu aroma en mi piel
y el cuatro en el corazón
llevo en mi sangre la espuma del mar
y tu horizonte en mis ojos.

No envidio el vuelo ni el nido al turpial
soy como el viento en la mies
siento el Caribe como a una mujer
soy así, qué voy a hacer.

Soy desierto, selva, nieve y volcán
y al andar dejo mi estela
el rumor del llano en una canción
que me desvela.

La mujer que quiero tiene que ser
corazón, fuego y espuela
con la piel tostada como una flor
de Venezuela.

Con tu paisaje y mis sueños me iré
por esos mundos de Dios
y tus recuerdos al atardecer
me harán más corto el camino.

Entre tus playas quedó mi niñez
tendida al viento y al sol
y esa nostalgia que sube a mi voz
sin querer se hizo canción.

De los montes quiero la inmensidad
y del río la acuarela
y de ti los hijos que sembrarán
nuevas estrellas.

Y si un día tengo que naufragar
y el tifón rompe mis velas
enterrad mi cuerpo cerca del mar
en Venezuela.