‘They burned everything’: Guatemalan women press Hudbay on human rights claims in closely watched case

Two indigenous Guatemalan women stood quietly in front of a Toronto courthouse on Tuesday morning, surrounded by a scrum that included a filmmaking crew, lawyers, media and a gaggle of other people.

On a crowded city street during rush hour, the women drew little notice from passersby but their case is being closely followed by the mining sector and beyond.

Both women, Irma Yolanda Choc Cac and Angelica Choc, had travelled from a remote part of eastern Guatemala, to continue pressing legal claims that Hudbay Minerals Inc., one of Canada’s oldest mining companies, bears liability for rape, violence and other human rights abuses that took place more than a decade ago when their village was razed to make way for the Fenix nickel mine.

Their lawsuit, originally filed in 2011, ties into a trend of increasing scrutiny of Canadian mining and exploration companies’ overseas activity. In its wake, other plaintiffs sued at least two other mining companies under the same novel legal theory, which accuses the mining companies of negligence.

“I’m assuming any chance of resolving anything between these parties has long since left the building,” the presiding case management master, Michael McGraw, who functions like a judge, said near the start of the hearing on Tuesday.

In a courtroom packed with journalists and supporters of the women, the lawyers had planned to argue about whether the plaintiffs could amend their complaint against Hudbay to include new details about the alleged human rights abuses. But that never happened and instead, the parties pushed the hearing back until November while they discuss a compromise.

The suit claims security personnel for Skye Resources — which Hudbay bought in 2008 for US$451 million to acquire the Fenix mine project — worked with Guatemalan military and police to clear the land and raze the Mayan Q’echi community of Lote Ocho for the mining project.

Several of the plaintiffs in the case, including one present Monday, in documents filed in the case, describe the trauma — being tied, beaten and gang-raped in front of their children — in excruciating detail while under examination by Hudbay’s lawyers at Fasken, Tracy Pratt and Robert Harrison.

“It was these men just like this that raped me when I was three months’ pregnant,” one of the plaintiffs said, adding, “And it’s men just like this that are the ones that burned my house, and they burned my clothing and they burned everything I had in my house.”

The other plaintiff claims the head of mining security killed her husband for protesting against the mining company.

The plaintiffs’ lawyers say they have gained new details from documents and emails that Hudbay produced during the litigation to substantiate the alleged human rights abuses. Already, they have filed documents in court that contain new details related to payments Skye made to military and police, and to the arrangements between Skye’s security force and local police and military.

At the hearing, lawyers for Hudbay said they would consider agreeing to allow the plaintiffs amended complaint, although they may file a new motion challenging whether Ontario is the proper jurisdiction to hear the claims. They had filed a motion to move the case to Guatemala earlier in the case, but Hudbay withdraw it before a ruling was ever handed down.

Meanwhile, in a separate case using the same legal theory filed against Tahoe Resources, a B.C. judge ruled that the negligence case could be heard in Canada. Earlier this year, Pan American Resources Inc., which purchased Tahoe, publicly apologized to the plaintiffs and reached a confidential settlement.

There remains one other suit that uses the same theory, against Nevsun Resources Inc., which was purchased by a Chinese company in 2018, accusing it of using forced labour and of committing other human rights abuses on a mining project in Eritrea.

A representative for Hudbay, who was present in the courtroom, referred questions to the company’s lawyers, who declined to comment.

Hudbay sold its interest in the Fenix mine for US$170 million in 2011, shortly after the lawsuit was filed. It retained liability, however, and continues to fight the case.

Email: gfriedman@nationalpost.com |

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NEXT HEARING IN TORONTO: November 8, 2019.

More information / To support Mayan Q’eqchi’ victims-plaintiffs:
Grahame Russell, info@rightsaction.org; www.rightsaction.org

Chile. Recordando al gran Presidente Salvador Allende

Gabriel Gaspar

Resumen Latinoamericano / 11 de septiembre de 2019

La Historia la escriben los hombres, pero en las condiciones en que les toca vivir. Ahí empezamos a ver las diferencias. Hoy deseo realizar un humilde homenaje a un chileno que dedicó su vida a la medicina, al servicio público y a la política. Un profesional que vivió en una sencilla casa pareada de Providencia, donde hoy vive su hija. Fue senador, fue ministro de Pedro Aguirre Cerda, eran los años en que gobernar era educar. No hizo fortuna, imposible que tuviera algún conflicto de interés, eran los tiempos en que los mandatarios vivían en sencillas viviendas. Uno de sus antecesores vivió en un departamento en la Plaza de Armas desde donde caminaba todas las mañanas para ir a La Moneda, otro, en una casa ñuñoina donde apenas cabía su numerosa camada. Ninguno tuvo millones de dólares, menos en paraísos fiscales.

Militó en el Partido de Socialista de entonces, no tuvo “lote” y jamás pidió un blindaje o una omisión, o que le guardaran el cupo, confiaba en el contacto con el pueblo. Era elegante, saludaba a las multitudes con un pañuelo blanco que agitaba con destreza. Construyó amistades profundas, que lo acompañaron hasta el final: el “Perro” Olivares, Víctor Pey, el “Negro” Jorquera, Danilo, por nombrar algunos. También lo acompañaron anónimos colaboradores en aquellos momentos grises y amargos, juramentados a defenderlo y así lo hicieron.

Fue un valiente, vivió muchas situaciones difíciles en su vida, pero cuando la Historia lo enfrentó a su momento decisivo sacó su mejor casta. Le ofrecieron una salida de escape que rechazó con dignidad. Dice la estrategia que nunca se da un combate para perderlo, pero él estaba escribiendo Historia y ahí las victorias se ganan con coraje, aunque cueste la inmolación. Durante largas horas, con un puñado de leales, un par de pelotones de fusileros, resistió el bombardeo de escuadrones de jets, el asedio de un regimiento de tanques, el fuego de artillería pesada y el asalto de un regimiento de infantería, La Moneda en llamas fue el mudo testimonio de la destrucción de la democracia chilena. Como buen chileno, combatió hasta morir, no se rindió.

Con sus últimas palabras orientó a su gente y predijo el futuro. En todo el planeta hoy se yerguen estatuas en su homenaje, plazas y avenidas llevan su nombre, así como innumerables hospitales y escuelas. En la Universidad de Guadalajara se trasmite de generación en generación, su histórico discurso a los estudiantes, en Naciones Unidas resuenan sus palabras, “vengo de un pequeño país”. Pequeño pero digno.

Hizo respetar la investidura de la Presidencia de la República hasta su propio sacrificio. Por todo ello, y mucho más, hoy quiero rendir un modesto homenaje a ese hombre, que nació en Valparaíso, que estudió medicina, que recorrió Chile organizando y defendiendo a su pueblo, y que llevado por éste, entró un día en La Moneda, para seguir rumbo hacia la Historia escribiendo una de las páginas más nobles de la consecuencia y del coraje republicano.

Mis respetos Señor Presidente

El chavismo como construcción ideológica de nueva generación

Homar Garcés

Barómetro Internacional

Tal cual se ha considerado al leninismo como el marxismo de la época del imperialismo y de la revolución proletaria, el chavismo podría presentarse como la postura bolivariana del período histórico correspondiente a la lucha por obtener y completar la absoluta descolonización de Venezuela, esta vez en un amplio sentido cultural y económico, así como de emancipación política frente a la hegemonía imperialista de Estados Unidos (ejercida sin mucha oposición a lo largo de la geografía nuestraamericana) y de la construcción y práctica de una nueva clase de democracia, la democracia participativa y protagónica. Estos rasgos serían suficientes para anexarle al chavismo la categoría de ideología (como algunos ya lo reconocen), a pesar de estar compuesto por diferentes aportaciones revolucionarias extraídas de experiencias y teóricos de otras épocas y latitudes; lo cual -visto con objetividad- no hace mella en su singularidad.

Para los puristas (especialmente quienes siguen el ideario bolivariano), el chavismo sería una aberración al unir los ideales encarnados por Simón Bolívar con aquellos representados por Marx, Engels y Lenin, aduciendo que entre los mismos existiría una incompatibilidad insuperable. Igual ocurre con las referencias al Evangelio, al ubicar a Jesús de Nazaret como el precursor del socialismo revolucionario, lo que le produce urticaria a la jerarquía eclesiástica, habituada a condenar -junto con las clases dominantes- cualquier tentativa por hacer posibles sus postulados fundamentales, explotando, al mismo tiempo, el anticlericalismo de muchos marxistas. Otro tanto sucede entre aquellos que profesan el marxismo leninismo, el trotskismo y el anarquismo, al cuestionar el militarismo presente en un gran porcentaje de cargos de gobierno, compartidos con ex militantes de los principales partidos políticos tradicionales (AD y COPEI), así como el reformismo, traducido en la falta de medidas realmente anticapitalistas y el fortalecimiento del viejo Estado burgués liberal.

No obstante, en medio de todo, el chavismo representa para los sectores populares una opción válida, la cual -entre otras cosas positivas- les permitió visibilizarse e intervenir de manera decisiva en los asuntos del Estado, asumiendo una posición protagónica que siempre les fue negada por los regímenes anteriores, a pesar de los discursos rimbombantes que, en toda fecha patria, ensalzaran su soberanía. Pero no es esta la única circunstancia que le dio base popular al chavismo. Chávez entendió la importancia de saldar la enorme deuda social acumulada durante más de cuarenta años con el pueblo venezolano, lo que comenzó a hacer mediante la implementación de las diferentes El chavismo como construcción ideológica de nueva generación

Si bien es cierto que los cambios cuantitativos producidos a partir de estas Misiones se palpan en un mejoramiento sustancial de las condiciones materiales de vida de la gran mayoría excluida (cuestión negada reiteradamente por los grupos de la oposición), sería necio admitir que algo similar se logró también en materia económica, implantando el socialismo revolucionario en las instituciones y empresas pertenecientes al Estado como en aquellas que se expropiaron y crearon bajo la figura de propiedad social y comunal. Es decir, en un plano político-ideológico pudo avanzarse en la idea de construir lo que Hugo Chávez denominó el socialismo del siglo 21, pero poco (o nada) se concretó bajo tal orientación en el orden económico; convirtiéndose esto último en el talón de Aquiles del chavismo, sobre todo en lo que respecta a la socialización, diversificación e intensificación de la actividad productiva nacional.

Como explicación de esta realidad contradictoria, en «Razones de una revolución», Mario Sanoja e Iraida Vargas Arenas concluyen que «la casualidad de nuestro atraso y de nuestra crisis social es de carácter estructural e histórico: sus raíces se afincan en la condición colonial que nos fue impuesta en el siglo XVI y en la condición semicolonial y dependiente en la cual vivimos desde 1810». Por tanto, le toca al chavismo (entendido desde abajo) librar una crucial batalla de índole cultural e ideológica para extirpar esta rémora histórica, la cual -ahondando en sus repercusiones a través del tiempo- se mantiene viva en el comportamiento dual, despótico y servil, de dirigentes, funcionarios y gobernantes. Circunstancia que conspira permanentemente contra la posibilidad real de alcanzar una democracia participativa y protagónica, al modo de la consagrada en la Constitución de 1999, obligando al pueblo a trazarse metas que la superen definitivamente, incluyendo la estigmatización excluyente y racista de que ha sido víctima por parte de los sectores dominantes y de sus ideólogos orgánicos.

En este punto, la descolonialidad del pensamiento es una tarea impostergable del chavismo, sin excluir la visión emancipatoria del socialismo, si se detecta en él elementos que definen al eurocentrismo; una cuestión que pocos se atreven a abordar con la seriedad y la objetividad que merece, contentándose con sólo hacer alardes de un conocimiento escolástico y una retórica vacua, sin asidero alguno con la realidad a transformar. Aún con sus muchas debilidades a cuestas, no se puede desmeritar del todo al chavismo. Tiene a su favor la virtud de haber motivado y movilizado a un amplio segmento de la población tras un proyecto de redención social y de soberanía nacional que no pudieron articular los grupos de la izquierda tradicional, independientemente de su constancia, sacrificios y heroísmo, plasmados, básicamente, en la época de la lucha guerrillera. Gran parte de sus postulados recogen las aspiraciones y experiencias heterogéneas de movimientos sociales y políticos de una diversidad de países, lo que atrae la atención a nivel mundial, suponiendo que estos orientan la transición a una sociedad de tipo socialista y, por ende, anticapitalista. Sin menoscabo de lo hecho y pregonado por veinte años consecutivos, es factible que el chavismo (entendido y erigido desde abajo) pueda percibirse y admitirse como una construcción ideológica de nueva generación. O, por lo menos, servir de inspiración y de base para que surja y se consolide un amplio movimiento popular pluralista que, quizá, lo trascienda. En lo que ha sido y tendría que ser. – mandingarebelde@gmail.comde inclusión social, aprovechando los cuantiosos dividendos generados por la renta petrolera.

Si bien es cierto que los cambios cuantitativos producidos a partir de estas Misiones se palpan en un mejoramiento sustancial de las condiciones materiales de vida de la gran mayoría excluida (cuestión negada reiteradamente por los grupos de la oposición), sería necio admitir que algo similar se logró también en materia económica, implantando el socialismo revolucionario en las instituciones y empresas pertenecientes al Estado como en aquellas que se expropiaron y crearon bajo la figura de propiedad social y comunal. Es decir, en un plano político-ideológico pudo avanzarse en la idea de construir lo que Hugo Chávez denominó el socialismo del siglo 21, pero poco (o nada) se concretó bajo tal orientación en el orden económico; convirtiéndose esto último en el talón de Aquiles del chavismo, sobre todo en lo que respecta a la socialización, diversificación e intensificación de la actividad productiva nacional.

Como explicación de esta realidad contradictoria, en «Razones de una revolución», Mario Sanoja e Iraida Vargas Arenas concluyen que «la casualidad de nuestro atraso y de nuestra crisis social es de carácter estructural e histórico: sus raíces se afincan en la condición colonial que nos fue impuesta en el siglo XVI y en la condición semicolonial y dependiente en la cual vivimos desde 1810». Por tanto, le toca al chavismo (entendido desde abajo) librar una crucial batalla de índole cultural e ideológica para extirpar esta rémora histórica, la cual -ahondando en sus repercusiones a través del tiempo- se mantiene viva en el comportamiento dual, despótico y servil, de dirigentes, funcionarios y gobernantes. Circunstancia que conspira permanentemente contra la posibilidad real de alcanzar una democracia participativa y protagónica, al modo de la consagrada en la Constitución de 1999, obligando al pueblo a trazarse metas que la superen definitivamente, incluyendo la estigmatización excluyente y racista de que ha sido víctima por parte de los sectores dominantes y de sus ideólogos orgánicos.

En este punto, la descolonialidad del pensamiento es una tarea impostergable del chavismo, sin excluir la visión emancipatoria del socialismo, si se detecta en él elementos que definen al eurocentrismo; una cuestión que pocos se atreven a abordar con la seriedad y la objetividad que merece, contentándose con sólo hacer alardes de un conocimiento escolástico y una retórica vacua, sin asidero alguno con la realidad a transformar. Aún con sus muchas debilidades a cuestas, no se puede desmeritar del todo al chavismo. Tiene a su favor la virtud de haber motivado y movilizado a un amplio segmento de la población tras un proyecto de redención social y de soberanía nacional que no pudieron articular los grupos de la izquierda tradicional, independientemente de su constancia, sacrificios y heroísmo, plasmados, básicamente, en la época de la lucha guerrillera. Gran parte de sus postulados recogen las aspiraciones y experiencias heterogéneas de movimientos sociales y políticos de una diversidad de países, lo que atrae la atención a nivel mundial, suponiendo que estos orientan la transición a una sociedad de tipo socialista y, por ende, anticapitalista. Sin menoscabo de lo hecho y pregonado por veinte años consecutivos, es factible que el chavismo (entendido y erigido desde abajo) pueda percibirse y admitirse como una construcción ideológica de nueva generación. O, por lo menos, servir de inspiración y de base para que surja y se consolide un amplio movimiento popular pluralista que, quizá, lo trascienda. En lo que ha sido y tendría que ser.

mandingarebelde@gmail.com

Max Blumenthal: US sanctions on Venezuela are ‘sociopathic’

||| The Grayzone |||

*Pushback with Aaron Maté

 

The Grayzone’s Max Blumenthal discusses his heated exchange with a former Obama official and a member of Venezuela’s far-right opposition over the basis for crippling US sanctions on Venezuela. Max also recounts his recent reporting trip to Venezuela, where he witnessed the impact of US economic warfare and the Venezuelan people’s defiant resistance.

 

Guest: Max Blumenthal, Senior Editor of The Grayzone and author of several books, including his latest, “The Management of Savagery.”

 

How Jair Bolsonaro Emboldened Brazilian Agribusiness to Torch the Amazon & Attack Indigenous People

Democracy Now!

Posted August 23, 2019

 

World leaders are calling for the protection of the Amazon, which produces about 20% of the oxygen on the planet.

Andrew Miller, advocacy director for the conservation organization Amazon Watch, says the fires are worse now than in previous years as a direct result of far-right Brazilian President Jair Bolsonaro’s policies, which encourage exploitation of the Amazon for mining, logging and agricultural activity. “The people who feel the impacts directly are local indigenous communities,” Miller says.

 

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